domingo, marzo 09, 2008

Articulo: La Neuropsicología y los fenómenos psíquicos (2007)

La Neuropsicología y los Fenómenos Psíquicos. (2007)
La Neuropsicología y los fenómenos psíquicos. (2007)
Autor: Néstor Pérez Lache.
Doctor en C. Médicas.
Doctor en Ciencias.
Especialista II grado en Neurología.
Profesor Titular.
Profesor Consultante.

La Neuropsicología es una ciencia limítrofe entre la Neurología y la Psicología. Tiene como objetivo fundamental el estudio de los fenómenos psíquicos en su relación con el sistema nervioso en especial con el funcionamiento del cerebro. La Neuropsicología investiga la organización cerebral del fenómeno psíquico en su origen y desarrollo. Estudia así mismo la repercusión que sobre los diferentes fenómenos psíquicos tienen las patologías que afectan al encéfalo. Para ello desarrolla métodos de estudio propios que tienen en cuenta las características esenciales de la estructura y funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso como un todo, así como, y no menos importante, las cualidades esenciales que poseen los fenómenos psíquicos, que los diferencian del resto de los fenómenos materiales.
La Neuropsicología por su esencia, está en el centro de un problema que es el de la relación que existe entre el cerebro y la psique. La forma en que se entienda esta relación, puede ser muy variable, incluso opuesta o en franca contradicción. En realidad la Neuropsicología como ciencia tiene dos corrientes fundamentales, la que se asienta en una pauta o concepción materialista del mundo y la que por el contrario se basa en una concepción idealista de éste.
La afirmación de la existencia de una Neuropsicología idealista y de otra materialista es negada por muchos neuropsicólogos, alegando que la Neuropsicología es una ciencia particular o específica y no una ciencia filosófica. Resulta evidente sin embargo, que lo específico que en verdad tiene la Neuropsicología, no es un argumento válido que pueda ser utilizado para refutar el carácter, idealista o materialista que obligadamente tiene. El carácter materialista o idealista de la Neuropsicología le viene dado por tener como objetivo central de su campo de estudio, el problema cardinal de la Filosofía (a) (1), expresado en la relación que se establece entre la materia y el espíritu, cuya formulación más específica por parte de esta ciencia neuropsicológica, correspondería al de la relación existente entre el cerebro y el fenómeno psíquico, lo que no significa apartarse ni un ápice del contenido filosófico de esta relación.
Corrientes del pensamiento científico acerca de la relación del fenómeno psíquico con el cerebro.

A partir del inicio del siglo XIX se produce un gradual y sostenido desarrollo de las ciencias naturales que aportan un nuevo conocimiento acerca de la estructura y funcionamiento del sistema nervioso, en especial del encéfalo. El descubrimiento del microscopio, el desarrollo de la histología y la anatomía del sistema nervioso, la experimentación fisiológica y anatómica del cerebro en animales y los adelantos de las correlaciones clínico patológicas neurológicas y neuroquirúrgicas, tuvieron una colosal trascendencia en el surgimiento y desarrollo del pensamiento científico acerca de las relaciones entre los fenómenos psíquicos o funciones mentales y el órgano material que servía de receptáculo a las mismas. Este pensamiento se manifestó a través de dos corrientes diferentes de pensamiento denominadas: corriente psicomorfológica y corriente refleja respectivamente.
Corriente psicomorfológica. (b)

El intento de explicar en el plano ontológico exclusivamente la relación del fenómeno psíquico y el cerebro, caracterizó a la denominada corriente psicomorfológica de pensamiento, que tuvo su inicio en la primera mitad del siglo XIX y alcanzó su auge en la segunda mitad del propio siglo, debido en lo fundamental al desarrollo experimentado por las ciencias particulares, como la anatomía, la patología y la fisiología del sistema nervioso y por la influencia de las concepciones imperantes en la psicología de la época acerca de las funciones psíquicas.
La corriente psicomorfológica intentaba establecer la relación de dependencia del fenómeno psíquico con respecto al cerebro, desarrollándose en el seno de esta corriente dos variantes contrapuestas, antagónicas: la localizacionista y la antilocalizacionista.
Variante localizacionista

La variante localizacionista de la corriente psicomorfológica, parte del carácter heterogéneo del sistema nervioso, en especial del cerebro y de la corteza cerebral demostrado en los trabajos de investigaciones anatómicas y fisiológicas, entre los cuales se destacan: el descubrimiento de la estructura celular fina de la corteza cerebral realizado por Meynert en 1867, los experimentos de estimulación de la corteza cerebral del perro realizados por Fritsh y Hitzig en 1870, el descubrimiento de las células piramidales gigantes realizado por Betz en 1874, los trabajos de Munk en el mismo año de 1874, consistentes en la ablación de los lóbulos occipitales del perro y las investigaciones histológicas de Ramón y Cajal, de Del Río Hortega y de Nissl acerca de la estructura celular y organización del cerebro (2).
Fueron también de gran significación para el localizacionismo psicomorfológico, los estudios realizados a principios del siglo XX por Campbell (3) en 1905, Brodmann en 1909 y Vogt en 1919 sobre la citoarquitectonia cortical cerebral.

Estos trabajos sirvieron de soporte al surgimiento y desarrollo de la tesis, según la cual, la corteza cerebral, estaba compuesta de un número creciente - a medida que se iban descubriendo - de centros especiales, responsables cada uno de ellos de la génesis de un determinado fenómeno psíquico. Contribuyó también al origen y desarrollo de la variante localizacionista psicomorfológica las investigaciones clínico-patológicas acerca de la localización de lesiones cerebrales como causa de alteraciones específicas de las funciones psíquicas. Así, en 1861 un notable antropólogo P. Broca (c) describió por primera vez como causa de alteración del lenguaje hablado, la lesión del tercio posterior de la tercera circunvolución frontal izquierda, considerándose dicha región a partir de entonces, como el “centro de las imágenes motrices de las palabras”, este trabajo abrió el camino para el afianzamiento del localizacionismo psicomorfológico al que contribuyó notablemente años más tarde, Wernicke.(d) (4, 5) Este último en 1874 describió, en forma semejante a Broca, un “centro para las imágenes sensoriales de las palabras” localizado en el tercio posterior de la primera circunvolución temporal izquierda, cuya lesión ocasionaba un trastorno en la comprensión del lenguaje hablado. (5) Así de igual manera fueron descritos diferentes centros en la corteza cerebral a los que se responsabilizaba con una función determinada, describiéndose por Bastian en 1869 el “centro para la memoria visual”, el “centro de los conceptos” por Broadbent en 1872 y el “centro de la escritura” por Exner en 1881, para citar algunos ejemplos. (2)
En todos estos autores primaba la idea de enfocar analíticamente la actividad psíquica, influenciados por la concepción imperante en la psicología, manifestada en ese momento, en la doctrina de las capacidades o propiedades psíquicas, iniciada por Gall (e) a finales del siglo XVIII quien atomizó la actividad psíquica en un elevado número de facultades especiales, las que representó gráficamente en sus conocidos mapas frenológicos. (6)
Variante antilocalizacionista

La variante localizacionista de la corriente psicomorfológica se manifestó en Kussmaul con un matiz diferente, a la vez que aceptaba la existencia de centros especiales y específicos para diferentes actividades psíquicas, subordinaba las funciones de dichos centros a la función de otro jerárquicamente superior, que denominó simbólico o ideógeno, con el propósito de explicar la unidad funcional del cerebro en un intento de acercar el localizacionismo a la variante contrapuesta antilocalizacionista, que por aquel tiempo se desarrollaba paralelamente en el pensamiento científico. (2)
El antilocalizacionismo tiene de común con la variante localizacionista el de reconocer al cerebro como el órgano de la actividad psíquica, concibiéndolo en cambio, como un órgano único, funcionalmente homogéneo sin tener en cuenta para nada las particularidades estructurales y funcionales inherentes a su constitución.
El antilocalizacionismo se origina y afianza, a través de los trabajos de Flourens, de Goltz y de Lashley. En 1842 Flourens en las investigaciones con palomas utilizando experimentos de ablación de diversas áreas cerebrales, apreció el carácter de intercambiabilidad funcional de estas regiones, en virtud del cual las zonas indemnes asumían las funciones de las lesionadas. (7)
Los trabajos de Goltz en 1876-1881 produjeron resultados similares a los de Flourens. En esta oportunidad los experimentos de Goltz, consistentes en ablaciones de diferentes áreas de los hemisferios cerebrales del perro contribuyeron de manera importante al desarrollo del antilocalizacionismo. (8) Más tarde Lashley en 1937, en sus investigaciones sobre las ratas encontró equipotencialidad funcional de diferentes regiones cerebrales, destacando el carácter unitario anátomo-funcional del cerebro en estos mamíferos. (9)
La variante antilocalizacionista del psicomorfologismo tuvo su expresión más acabada en la concepción de Jackson.(f) (10) Portador de las ideas más avanzadas del antilocalizacionismo, este autor elaboró una teoría general de la organización funcional del sistema nervioso, basada en niveles funcionales de integración de la actividad nerviosa, estructurados en una dependencia jerárquica de los niveles inferiores de la médula espinal y el tallo cerebral respecto a los niveles superiores localizados en las estructuras subcorticales y en la corteza cerebral, atribuyéndole a la corteza frontal el nivel jerárquico más elevado. (10)
Esta teoría en niveles funcionales impugnó seriamente las ideas localizacionistas acerca de la existencia de centros nerviosos específicos, sin embargo fue mal interpretada por los seguidores de la misma, convirtiéndose en asidero de la concepción idealista basada en considerar al pensamiento como un proceso primario, sin relación alguna con los procesos psicológicos más elementales, como las sensaciones y percepciones e incluso con independencia de procesos más complejos como el lenguaje, y que devino en la base teórica de la denominada escuela noética surgida en el primer tercio del siglo XX la que agrupó a eminentes neurólogos y psicólogos como Pierre Marie, V.Woerkom y Grümbaum. (2)
La corriente psicomorfológica no obstante sus limitaciones, aportó hechos valederos al conocimiento científico, al reconocer al cerebro como órgano de la actividad psíquica. No pudo sin embargo, descubrir las relaciones esenciales de dependencia (leyes internas) de la actividad psíquica respecto al cerebro, debido al intento -condenado de antemano al fracaso- de relacionar directamente el carácter ideal del fenómeno psíquico con la estructura material del cerebro, tentativa viciada por la ausencia de un enfoque materialista dialéctico, sin el cual no pueden ser abordadas con éxito estas complejas relaciones.
La corriente psicomorfológica buscó sólo en el cerebro, el origen del fenómeno psíquico, haciendo negación de su condicionamiento por la realidad objetiva, este paso en falso la hizo caer fatalmente desde una concepción inicialmente materialista, aunque mecanicista, hacia una concepción idealista subjetiva anticientífica.
Concepción refleja de la actividad psíquica.

El problema referente a la relación del cerebro con la actividad psíquica y de esta última con la realidad objetiva, encontró un nuevo enfoque en la concepción refleja de la actividad psíquica formulada por primera vez por Séchenov en la segunda mitad del siglo XIX y desarrollada más tarde por Pavlov en la teoría de la actividad nerviosa superior (ANS).
Los rasgos específicos y fundamentales de la teoría de los reflejos del cerebro fueron formulados por Sechénov, (g) al hacer extensivo el reflejo, como principio fundamental de trabajo, a los centros del cerebro, superando el dualismo cartesiano imperante en la fisiología de la época, que aceptaba el reconocimiento de la actividad refleja exclusivamente para los centros nerviosos medulares, no así para los centros nerviosos cerebrales responsables de los procesos psíquicos conscientes. Sin embargo Sechénov fue aún más lejos, cuando hizo extensivo el carácter reflejo no sólo a los centros cerebrales sino también a la propia actividad psíquica la que no puede existir independientemente de la actividad nerviosa superior del cerebro. (11)
Al considerar la naturaleza refleja de la actividad psíquica, no sólo se superaba la desvinculación de lo psíquico respecto al substrato material anátomo-funcional del cerebro, sino también la desunión existente con el objeto, es decir con la realidad objetiva. Para Sechénov la actividad psíquica tiene dos significados, la de reflejar la realidad y la de regular la acción.
En la teoría de los reflejos de Séchenov se reconoce como forma de existencia de lo psíquico la de ser un proceso de análisis, síntesis, abstracción y generalización de las propiedades del objeto durante la interacción que el sujeto establece con éste.
En resumen, Sechénov creó el esquema general de la concepción refleja de la actividad del cerebro y descubrió su valor para la psicología, desconociendo aún las leyes fisiológicas generales que regulan la actividad de la corteza cerebral en su conjunto, leyes que fueron descubiertas más tarde por Pavlov (h) proporcionando a la teoría de los reflejos un nuevo contenido.
Pavlov elaboró por primera vez la fisiología de la sección superior del cerebro; su concepción de la corteza cerebral como el conjunto de los terminales corticales de los analizadores de las diferentes modalidades sensoriales, permitió la aplicación del principio del reflejo a toda la actividad del cerebro.
Pavlov centró su atención en el análisis fisiológico de la actividad refleja condicionada cerebral, pero en su noción de reflejo condicionado incluía junto al aspecto fisiológico, el psicológico que a la vez tiene; en su concepción del carácter reflejo de la actividad nerviosa superior recalcó el determinismo exterior de ésta, sin establecer nunca una dependencia mecánica de la acción, de la conducta, respecto al excitante; la idea de que el efecto de los influjos externos se hace mediato, refractándose a través de las condiciones internas de la actividad cerebral, se encuentra en la base de la teoría de los reflejos de Pavlov. Es precisamente el estudio de cómo actúan esas condiciones internas lo que permitió el descubrimiento de las leyes de la neurodinámica cortical, leyes internas, fisiológicas, de la actividad nerviosa de los hemisferios cerebrales. Este descubrimiento realizado por Pavlov determinó un salto de calidad en el conocimiento científico, que se materializó en la doctrina de la actividad nerviosa superior (ANS), (i) teoría científica limítrofe entre la fisiología y la psicología. (12)
Esta doctrina por su método de estudio, es fisiológica, por sus objetivos es también psicológica, por cuanto intenta explicar los fenómenos psicológicos, cuyas leyes más generales son precisamente las leyes de la neurodinámica cortical cerebral descubiertas por Pavlov.
El que la actividad o fenómeno psíquico sea al mismo tiempo un fenómeno fisiológico (ANS) y psicológico no constituye una contradicción lógico-formal. Engels definió que la unidad del mundo consiste en su materialidad, todo lo que existe es material o deriva de la materia, por lo que no debe contraponerse lo fisiológico y lo psicológico como dos clases de elementos sin relación alguna, como entes totalmente distintos e irreductibles como postulaba el dualismo cartesiano. (13)
Lenin afirmó, basado en la presencia universal de las interacciones dialécticas a las que todo fenómeno se encuentra sometido, que cada cosa es: “ella misma y algo distinto, en cuanto se incluye en conexiones diversas”. La ANS por ser actividad refleja cerebral es un fenómeno fisiológico material, pero en su condición de ser el reflejo de la realidad circundante, de ser el reflejo del objeto, se presenta en su carácter ideal como proceso o actividad psíquica; solamente en el plano cognoscitivo, decía Lenin, puede contraponerse lo psíquico y lo material. (14)
Pavlov al desarrollar la doctrina de la actividad nerviosa superior y aplicarla al hombre introdujo el concepto del segundo sistema de señales, representado por el lenguaje y superpuesto al primer sistema de señales, presente este último en el hombre y en los animales.
En la teoría de los reflejos de Sechénov y Pavlov y en la doctrina de ANS de este último, quedó superada dialécticamente la concepción psicomorfológica, aclarándose la correlación existente entre lo fisiológico y lo psicológico. Esta correlación, posteriormente ha sido objeto de enfoques erróneos por parte de la psicología idealista, que bajo múltiples “disfraces” niega la determinación objetiva de lo psíquico y la posibilidad de su estudio desde una perspectiva “científica”. Muy difundida está la tesis –uno de los más sutiles tapujos utilizados- que plantea el paralelismo psicofisiológico en el que lo psíquico y lo fisiológico aparecen como dos aspectos coordinados de un proceso, sin que se establezcan las necesarias relaciones de determinación entre los elementos que forman este proceso. Otra tesis, especialmente peligrosa por su aparente carácter científico, es la que plantea que las leyes de la neurodinámica cerebral se refieren sólo -insisten sus promotores- a la base material de los fenómenos psíquicos, mientras que las leyes psicológicas conciernen a los fenómenos psíquicos que se superponen a dicha base material. Ambas tesis propugnan una ruptura, entre lo psíquico y lo fisiológico, negando la unidad material del mundo. Lo cierto, lo auténticamente científico, es que las leyes de la neurodinámica cerebral, leyes fisiológicas del funcionamiento cortical cerebral, son también las leyes más generales de la actividad psíquica. (15)
Un resumen del contenido y los principios de la teoría del reflejo de Sechénov parece necesario realizar por su importancia en la comprensión de la teoría acerca de la actividad nerviosa superior (ANS):
Los fenómenos psíquicos surgen en el proceso de interacción entre el sujeto (individuo) y el objeto (la realidad objetiva, el mundo); la psicología idealista sustituye con frecuencia la relación sujeto-objeto (relación gnoseológica fundamental) por la de objeto-imagen del objeto ignorando al sujeto y contraponiendo lo psíquico a lo material, al negar la existencia de lo psíquico como ANS, es decir como actividad nerviosa refleja cerebral del sujeto.
La actividad psíquica que da origen al fenómeno psíquico es actividad refleja nerviosa superior, por lo que la teoría de los reflejos y las leyes neurodinámicas - de naturaleza fisiológica, material - tienen plena vigencia en el estudio de la actividad psíquica y en los fenómenos o formaciones psíquicas resultantes.
Debido al carácter reflejo de la actividad psíquica, el fenómeno psíquico a que ella da lugar constituye un reflejo del objeto, un reflejo de la realidad que actúa sobre el sujeto.
La actividad refleja del cerebro está determinada por la realidad objetiva, por las condiciones externas, que actúan como estímulos que se refractan a través de las condiciones internas fisiológicas y psicológicas del sujeto.
La comprensión de la naturaleza refleja de toda actividad nerviosa, incluida la superior, no sólo determinó en el plano fisiológico liquidar la oposición entre las formas de trabajo de los sectores inferiores del sistema nervioso y la corteza cerebral, sino también estableció la superación de los viejos conceptos de función y de localización de dicha función con los que operaba la corriente psicomorfológica. La función comienza a interpretarse como un conjunto de complejas conexiones en el sistema nervioso, que incluye un eslabón cortical central que deviene en elemento esencial y necesario de la ANS, donde aparece constituida la corteza cerebral como la agrupación de las porciones centrales de los aparatos nerviosos, que Pavlov denominó analizadores, en virtud de las funciones de análisis y síntesis de las propiedades físicas de los objetos que actúan como estímulos diferentes sobre el sujeto -el individuo cognoscente- en su interacción con la realidad.
La actividad psíquica tomada en su condición de actividad refleja, permite explicar el papel determinante en la regulación de la conducta del hombre -el sujeto- en su adaptación y transformación de la realidad objetiva. La corteza cerebral deja de ser concebida como agrupación de “centros” capaces por ellos mismos, a partir de su estructura celular, de originar una función psíquica específica, para ser entendida como el lugar donde ocurren las más complejas actividades reflejas de análisis y síntesis de los diferentes analizadores sensoriales.
El análisis y la síntesis de las propiedades del objeto no sólo ocurren para cada modalidad sensorial en el marco de un analizador: visual, auditivo, sensitivo, vestibular o motor, sino también como actividad analítico-sintética del conjunto de analizadores, lo que hace posible la reflexión, no sólo de las propiedades o cualidades aisladas del objeto que actúan como estímulos –plano fisiológico- sino la reflexión íntegra del objeto como tal –plano psicológico- en imágenes de la sensopercepción y del pensamiento, este último esencial y privativo del hombre.
El concepto de localización de las funciones psíquicas se transformó y enriqueció, acorde con la concepción refleja de la ANS, a la que le es inmanente la propiedad de ser aprendida, temporal y cambiante como consecuencia de las modificaciones ocurridas en los objetos con los que el sujeto interactúa y que Pavlov definió como actividad nerviosa refleja condicionada, para diferenciarla de la actividad nerviosa refleja incondicionada, innata, no aprendida, propia de los sectores subcorticales del sistema nervioso.
Ambas variantes de la corriente psicomorfológica: el localizacionismo y el antilocalizacionismo, fueron superadas por la concepción de la localización dinámica de las funciones psíquicas en la corteza cerebral.
A la noción mecanicista de entender el funcionamiento cortical cerebral, como el resultado del trabajo particular de cada “centro” y que confiere así un carácter absoluto a la diferenciación estructural y funcional de la corteza, aislándola además de los niveles inferiores del sistema nervioso, se opuso el pensamiento también mecanicista del antilocalizacionismo, que en el intento por concebir al sistema nervioso en su integridad funcional, declaraba el carácter equipotencial de la función cortical cerebral, haciendo abstracción de las marcadas diferencias estructurales del manto cortical y de sus conexiones, vinculadas a diferentes funciones psíquicas, hecho demostrado por la práctica neurológica y neuroquirúrgica de la época y por la realidad de un hemisferio cerebral dominante.
La localización dinámica de las funciones psíquicas es la concepción materialita-dialéctica del funcionamiento pluripotencial de centros de actividad nerviosa refleja determinada objetivamente por la realidad material. La localización dinámica de la función se explica por ser un sistema funcional que en el caso de las funciones nerviosas superiores del hombre están determinadas y tienen un contenido social, además se encuentran mediatizadas, organizadas y controladas por el sistema del lenguaje. (16)
El carácter aprendido de las funciones nerviosas superiores –funciones psíquicas- introduce cambios sustanciales en los sistemas funcionales nerviosos, manifestados en la forma cambiante de la localización durante la ontogénesis del hombre y que expresa la importancia funcional que determinada región cortical cerebral posee en un determinado momento del desarrollo y maduración del sistema nervioso para una función mental específica.
La localización de los procesos mentales en el cortex cerebral del hombre, señalaba Vygotsky muy justamente, no permanece constante, sino que cambia sustancialmente durante el desarrollo del niño hacia la adultez, estableciéndose relaciones funcionales jerárquicas entre la corteza primaria, secundaria y terciaria de sentido opuesto en el adulto respecto al niño lo que fundamenta la concepción del carácter dinámico o por etapas de la localización de las funciones psíquicas. (17)
El desarrollo del pensamiento científico sobre la relación entre las funciones psíquicas y el cerebro tuvo en la concepción refleja de la actividad psíquica enunciada por primera vez por Sechenov y fundamentada brillantemente por Pavlov en su teoría de la actividad nerviosa superior y en los trabajos de Vygotsky (j) exponente de lo más avanzado del pensamiento de la psicología materialista soviética, un salto de calidad; atrás habían quedado las nociones ingenuamente materialistas mecanicistas y metafísicas en la explicación del origen de lo psíquico y del funcionamiento del cerebro. El nuevo nivel alcanzado en el desarrollo del pensamiento científico por las neurociencias en la primera mitad del pasado siglo, encuentra en Luria a uno de sus más encumbrados continuadores.
Alexander Luria (k) fue el fundador de la neuropsicología soviética impregnada toda ella de un enfoque materialista dialéctico y autor de una imponente obra que desgraciadamente no ha tenido en nuestro país toda la divulgación y aplicación que merece por su calidad y objetividad. Los aportes de Luria al desarrollo científico de la clínica de las alteraciones de las funciones corticales superiores -funciones psíquicas- como consecuencia de lesiones cerebrales, son extraordinarios, entre éstos se destaca la concepción de las tres unidades funcionales del sistema nervioso y el papel que desempeñan en la actividad psíquica del hombre. (18)
Bibliografía.
1-Engels F. Ludwig Feurbach y el fin de la filosofía clásica alemana. En C. Marx F. Engels. Obras escogidas en tres tomos. T III. Edit Progreso Moscú, 1976: 355.
2-Luria AR. Las Funciones Corticales Superiores del Hombre. Ciudad de La Habana: Edit. 1ra ed. Pueblo y Educación, 1982: 3-24.
3-Campbell AW. Histológical studies on the localization of cerebral functions. Cambridge, 1905.
4-Broca P. Remarques sur le siège de la faculté du langage articulé. Bull. Soc. Anthrop, 6, 1861. Citado por: Luria AR. Las Funciones Corticales Superiores del Hombre. Ciudad de La Habana: Edit Científico-Técnica, 1982: 3-24.
5-Wernicke C. Der aphasische Symptomenkomplex. Breslau, 1874. Citado por: Luria AR. Las Funciones Corticales Superiores del Hombre. Ciudad de La Habana: Ed. Científico-Técnica, 1982: 3-24.

6-Gall FG. Sur les fonctions du cerveau. París, 1822: 1-6. Citado por: Alexander FG, Selesnick ST. Historia de la Psiquiatría: Ed. Espaxs, Barcelona, 1970: 112.
7-Flourens P. Examen de Phrenologie. París. 1842. Citado por: Alexander FG, Selesnick ST. Historia de la Psiquiatría: Ed. Espaxs, Barcelona, 1970: 196.
8-Goltz F. Uber die Verrichtungen des Grosshirns. Pflugers Archiv 1876-1881; 13, 14, 20, 26.
9-Lashley KS. Functional determinations of cerebral localization. Archives of Neurol and Psychiat. 1937; 38.
10-Jackson JH. Selected writings. London: Ed. London, Holder and Stoughton, 1932.
11-Sechenov IM. Los Reflejos del Cerebro. La Habana, Cuba: Academia de Ciencias, 1965.
12-Pavlov I. El Reflejo Condicionado y La Fisiología de la Actividad Nerviosa Superior. Obras Escogidas. Argentina: Ed. Quetzal, 1960: 235-74.
13-Engels F. Esquemática del Mundo. AntiDuhring. Ciudad de La Habana: Ed. Pueblo y Educación, 1979: 58.
14-Lenin VI. Materialismo y Empiriocriticismo. Obras Completas: Ed. Progreso, T. 18, Cáp. 2, 1983: 99-151.
15-Rubinstein SL. La Actividad Psíquica y el Cerebro. El Ser y la Conciencia. Ciudad de La Habana: Ed. Pueblo y Educación, 1979: 297-306.
16-Luria AR. El papel del lenguaje en el desarrollo de la conducta. Ciudad de La Habana: Pueblo y Educación, 1982.
17-Vygotsky LS. Historia del Desarrollo de las Funciones Psíquicas Superiores. Ciudad de La Habana: Ed. Científico Técnica, 1987.
18-Luria AR. El cerebro en acción. Barcelona: Ed. Fontanella, 1979.

AnexoS:


a) El problema cardinal de la Filosofía fue definido por F. Engels, como el referente a la relación que existe entre la materia y el espíritu. El problema cardinal de toda Filosofía, precisaba Engels, comprende dos aspectos, el ontológico consistente en responder cuál de los dos términos de la relación es lo primario o determinante, sí la materia o el ser o si por el contrario lo es el espíritu, la idea o la conciencia, de cuya respuesta se define respectivamente la pauta o partido filosófico: el materialismo o el idealismo, y un segundo aspecto, indisolublemente ligado al primero, de carácter gnoseológico que debe responder a la interrogante de sí el mundo, la materia, el ser es cognoscible o no.
b) La corriente psicomorfológica surgió en el siglo XIX para dar una respuesta a la relación existente entre el cerebro y las funciones mentales. Se manifestó en dos variantes contrapuestas: la variante localizacionista que absolutizaba el carácter diferenciado estructural del cerebro y en especial de la corteza cerebral, admitiendo la existencia de centros cerebrales específicos para las diferentes funciones mentales y la variante antilocalizacionista que negaba la existencia de tales centros funcionales admitiendo la equipotencialidad funcional de todas las regiones corticales que como un todo daría origen a las diferentes funciones mentales.Esta corriente adoleció de no considerar el carácter reflejo del funcionamiento cerebral y de negar igualmente la naturaleza refleja de las funciones mentales que se encuentran determinadas por la realidad objetiva. Su aparente carácter materialista se convierte así en idealismo subjetivo, al negar la realidad objetiva y aceptar sólo la existencia del cerebro y las funciones del sujeto aislado.
c) Paúl Broca (1824-1880): Antropólogo francés que en 1861 en la Sociedad Antropológica de París afirmó, basado en el estudio clínico-patológico de un paciente, el que una lesión en el tercio posterior de la circunvolución frontal inferior del hemisferio izquierdo, producía un trastorno en el lenguaje articulado, por encontrarse en dicha región el “centro de la imágenes motrices de la palabra”. Se considera el iniciador e impulsor de la variante localizacionista de la corriente psicomorfológica que alcanzó su auge en la segunda mitad del siglo XIX.
d) Karl Wernicke (1848-1905): Neurólogo y Psiquiatra alemán siguiendo la misma línea de pensamiento de Broca, planteó en el año 1874, que la lesión del tercio posterior de la circunvolución temporal superior del hemisferio izquierdo, producía un trastorno en la comprensión del lenguaje hablado, por afectarse el “centro de la imágenes sensoriales de las palabras”. El reconocimiento de que lesiones de diferente localización en la corteza cerebral del hemisferio izquierdo, producían trastornos clínicamente opuestos del lenguaje, ejerció una notable influencia en la Neurología de tendencia localizacionista, psicomorfológica.
e) Franz Joseph Gall (1758-1843): Médico alemán y anatomista dedicó su vida al estudio del sistema nervioso. Precursor de la corriente psicomorfológica en su variante localizacionista, consideró que las funciones cerebrales incluidas los rasgos del carácter, podían relacionarse con ciertas zonas cerebrales y con las prominencias del cráneo lo que plasmó en sus mapas frenológicos que ejercieron considerable influencia en el desarrollo del psicomorfologismo a partir de la segunda mitad del siglo XX.
f) John Hughlings Jackson (1835-1911): Notable neurólogo inglés se opuso a las concepciones localizacionista de Broca y expuso su concepción funcional del sistema nervioso central que negaba la existencia de centros cerebrales específicos sustituyéndole por el de niveles funcionales verticales, de manera que en el nivel inferior correspondiente a la médula espinal y tallo cerebral se “representaban” las funciones motoras y sensoriales más elementales, encontrándose subordinado éste, a otro nivel más rostral subcortical donde dichas funciones volvían a representarse y todo ello de nuevo representado otra vez en el nivel funcional más superior que estaba constituido por los lóbulos frontales del cerebro. La concepción de Jackson se oponía al localizacionismo estrecho, por el de la función de todo el órgano para cada función nerviosa y mental, está concepción se adelantó a su época y aunque fue la más avanzada expresión del antilocalizacionismo estuvo opacada en toda la segunda mitad del siglo XIX por el localizacionismo cerebral de Broca, Wernicke y otros. Más tarde en la primera mitad del siglo XX las ideas de Jackson fueron utilizadas y adulteradas por los creadores y seguidores de la escuela noética de neurólogos y psicólogos de un franco carácter idealista, que bajo el concepto de función simbólica, desgajaron la realidad como determinante de las funciones psíquicas.
g) Iván Mijalovich Sechénov (1829-1905): Considerado el padre de la fisiología rusa, al decir de del propio Pavlov, extendió la concepción refleja de la actividad del sistema nervioso al funcionamiento del cerebro y a las propias funciones mentales. Decubridor de la inhibición central como característica esencial de reflejo nervioso y de las funciones mentales, le permitió sentar las bases teóricas de una fisiología científica acerca de la actividad cerebral y de la psiquis, que años más tarde fue demostrada por Pavlov descubridor del reflejo condicionado. Entre su obra científica se destaca “Los reflejos del Cerebro” (1863 ) la cual conserva hoy, a casi siglo y medio de distancia, una actualidad indiscutible y de gran significación en la creación y fortalecimiento de una visión científica materialista dialectica sobre las relaciones del cerebro, las funciones mentales y la realidad objetiva.
h) Iván Petrovich Pavlov (1849-1936): Continuador de las ideas de Sechenov las que elevó al rango de teoría científica, fue el descubridor de una nueva forma de reflejo nervioso, a la que denominó reflejo condicionado, opuesto y al mismo tiempo relacionado, con el reflejo nervioso tradicional, incondicionado, conocido de la fisiología del sistema nervioso de la época; obtuvo por este descubrimiento, el premio Novel en 1904. Descubridor, mediante la utilización del método de los reflejos condicionados, de la fisiología de la corteza cerebral de los animales y del hombre, hasta ese momento desconocida para la ciencia, que fundamentó en la teoría científica de la actividad nerviosa superior (ANS) cuyas leyes internas descubrió, sentando así las bases verdaderamente científicas de una concepción materialista dialéctica acerca de los fenómenos psíquicos y de la conciencia y de las relaciones que guardan, respecto a la actividad fisiológica cerebral y a la realidad objetiva.
i) (ANS) Actividad nerviosa superior: Con el nombre de actividad nerviosa superior Pavlov designó a la actividad nerviosa refleja de la corteza cerebral, constituida por anillos de reflejos nerviosos condicionados, adquiridos o “aprendidos” en el transcurso de la vida del animal y del hombre. La ANS de los animales está constituida por un entramado de anillos reflejos condicionados de primer grado (primer sistema de señales), mientras que los del hombre corresponden a reflejos condicionados de primer y segundo grado (segundo sistema de señales), estos últimos mediatizados por la participación del lenguaje y de un origen social. La ANS es la forma de existencia del reflejo psíquico de la realidad, de tipo inconsciente en los animales, mientras que en el hombre adopta además un carácter consciente. Los procesos de excitación e inhibición, propios de la actividad refleja nerviosa superior, determinados por los estímulos de la realidad objetiva, se organizan y se influencian entre si, adoptando una dinámica, que se rige por leyes internas fisiológicas descubiertas también por este sabio. Las leyes fisiológicas de la ANS o leyes de la neurodinámica cerebral, son al mismo tiempo las leyes más generales de la actividad psíquica.
j) Liev Semionovich Vygotsky (1896-1934). Ocupó una figura cimera en el desarrollo de la Psicología Soviética sobre una base materialista dialéctica. Su concepción acerca del carácter mediatizado de las funciones psíquicas del hombre debido a su origen social, constituyó pieza clave en las investigaciones psicológicas de los psicólogos materialistas de la escuela soviética.
k) Alexander Románovich Luria (1902-1977). Eminente Psicólogo ruso, fue el pionero de la Neuropsicología materialista dialéctica. Desarrolló el método clínico neuropsicológico para el estudio de la organización cerebral de las funciones mentales y el diagnóstico funcional y topográfico de las alteraciones consecutivas a lesiones cerebrales focales. Durante la segunda guerra mundial realizó exhaustivos estudios sobre las afasias traumáticas y elaboró procedimientos clínicos para la rehabilitación de las funciones del lenguaje alteradas por tales lesiones. En nuestro país se conocen varios de sus libros traducidos al español:”Cerebro y Lenguaje”, “Las Funciones Corticales Superiores del Hombre”, “El papel del lenguaje en el desarrollo de la conducta” y “El Cerebro en Acción” en este último libro el autor expone su concepción de las tres Unidades Básicas Funcionales del Sistema Nervioso que participan en todos los procesos mentales conscientes, y que constituye una síntesis colosal materialista dialéctica de los adelantos científicos alcanzados por la Neuropsicología.

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